El sol brilla en lo alto enmarcado en celeste, las nubes
parecen pintadas con acuarelas. El frío no cesa, y al pie de la inmensa torre
caminan decenas de parejas agarradas de la mano. Hoy está más decorada que
nunca, preparada para alumbrar París toda la noche. Es 14. De febrero. Diana se
calienta las manos con un café del Starbucks. Lleva el abrigo blanco que tanto
le gusta a Leo, y una boina color marrón. Sus ojos son más verdes que nunca.
Escucha música desde el iPod solo con un casco. Pablo Alboran. Le encantan sus
letras. Deberían entristecerla, después de todo lo que ha pasado... Pero más
que eso, la anima. Para por debajo de la torre y se sienta en un banco. Está
debajo de un cerezo, ya florecido. Ha quedado con Leo en 10 minutos ahí. Saca
el móvil del bolso y busca sus fotos; no lo puede evitar. Sus ojos le persiguen
en sueños, y escucha su voz en todos lados. Es como una pesadilla
constante...Esas continuas ganas de llorar, ese dolor que le encoge el corazón.
-¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?
Por eso le encanta Leo. Él y sus entradas tan originales.
+Esperar a un idiota.
-¿Un idiota que te ha traído... esto?
Leo le enseña un ramo de rosas rojas que tenía escondidas
tras la espalda, y sonríe al ver un brillo especial en los ojos de ella.
+Leo... No hacía falta, de verdad...
-Sí que la hacía.
Diana sin pensar le da un abrazo. Él solía hacerle regalos
como ese cuando estaban juntos... Parecía haber pasado una eternidad, y no
superaba los 3 meses.
+Yo no te he traído nada...
-Yo no lo necesito, tú sí.
+Me recuerda a él, todo me recuerda a él.
Diana lo ignora, pero esas palabras le duelen a Leo, que no
obstante, sonríe.
-Normal, estabas muy enamorada...
+No dejo de pensar en él.
-Pues deberías hacerlo. No te has mudado en vano.
+Pero...
-No, no hay peros. ¿Qué consigues? ¿Qué estás consiguiendo? Hacerte
daño. Solo eso. Y todo por un tío. Hace semanas que no sonríes de verdad, como
tú solías hacerlo. Hace tiempo que no te oigo reír a carcajadas. ¿Qué te ha
pasado? ¿Él te ha cambiado? No consigo aceptar
eso. Es más, creo que no lo aceptas ni tu misma. Te duele más el haber
sido tan ingenua que todo lo pasado. Que no es más que eso; pasado. Déjalo
atrás, antes de que se convierta en una obsesión.
+¿Te puedo hacer una pregunta?
-Sí.
+¿Por qué me has acompañado hasta París?
No hay comentarios:
Publicar un comentario