Por ti aprendí a caminar sobre la cuerda floja, sin importar cuanto se tambalease ésta. Con lo que no contaba, era con que tu me empujarías.
Hace poco descubrí un pequeño atisbo de malicia, un pequeño diablo escondido tras mi hombro, y entre lágrimas le pregunté que donde había estado, y le dije que por si culpa, nos habían hecho daño. El pobre, solo pudo bajar la cabeza antes de decirme: "el amor me envenena".
Tonta de mi. Ese pobre diablo me abrió los ojos. Y tras esto, solo recomiendo el consumo moderado de cariño, amor y cursiladas. Que el exceso, envenena.
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