lunes, 14 de enero de 2013

Por ti me bebo el mundo con pajita si hace falta.

Por ti aprendí a caminar sobre la cuerda floja, sin importar cuanto se tambalease ésta. Con lo que no contaba, era con que tu me empujarías.
Hace poco descubrí un pequeño atisbo de malicia, un pequeño diablo escondido tras mi hombro, y entre lágrimas le pregunté que donde había estado, y le dije que por si culpa, nos habían hecho daño. El pobre, solo pudo bajar la cabeza antes de decirme: "el amor me envenena".
Tonta de mi. Ese pobre diablo me abrió los ojos. Y tras esto, solo recomiendo el consumo moderado de cariño, amor y cursiladas. Que el exceso, envenena.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Maybe.

Tal vez nunca debimos prometernos nada. Si hubiera sabido que ese "para siempre" tenía fecha de caducidad, tal vez las cosas serían diferentes. Yo seguiría entera, y tu no sabrías mi nombre.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Alegoría al veneno.

Pendiendo de la punta de tu cigarro y ardiente como el fuego que lo prendió. Te espero entre calada y calada, con la esperanza de ver tu silueta desnuda en el humo. Pero el filtro ya quema, y tu no apareces. Con las chispas entre los dedos, mis esperanzas se desvanecen.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Tu respiras; yo escribo.

Somos, queridos amigos escritores, unos enfermos. Como nuestro muy bien conocido Moga me (nos, realmente, pues no iba sola) confesó íntimamente, no somos personas normales. Las personas normales se quitan los problemas de encima hablando, o escuchando. Palabras, pero con sonido. Nosotros no. Nosotros nos alimentamos de palabras mudas, lo damos todo por ellas, y ellas nos devuelven los favores en forma de saco; saco donde meter hasta la ultima de nuestras inquietudes. A nosotros no nos gusta interaccionar con alguien, pero si con algo: con un papel y un boli. No somos gente de acción, por lo menos de acción real. Somos unos automarginados; nos encerramos a escribir, sintiéndonos violentos si hay alguien mirando. Sufrimos, sufrimos un problema mental. No, no somos normales. Sufrimos para escribir y escribimos para sufrir (o dejar de sufrir, depende del escritor). Cuál es nuestra enfermedad, es algo que no puedo contestar. Cada unos tenemos la nuestra.Si queréis, os puedo decir la mía: yo escribo para que me quiera. Así es. Pues cada vez que quieres a algunas de mis palabras, quieres a una parte de mi, por pequeña que sea esa parte. Pues, por eso escribo yo (carencia afectiva, lo llaman mis amigos). Pues, yo vivo por eso.
Sino fuera por las palabras y la posibilidad de usarlas , aún siendo mudas, yo no viviría. Y cada vez que alguna de mis líneas, te hace sentir algo, yo vivo de nuevo.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Y de pronto, apareció.

Donde menos lo esperaba. En quien menos esperaba. Allí estaba. Tuve que mirarlo varias veces antes de darme cuenta de que lo que tenía en sus manos era mi corazón. Y entre tanto miedo, solo estaba él.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Reacciona.

Tal vez nadie dijo nada porque las palabras estaban de más. No se encontraba frase que hilar entre tantas miradas y sonrisas. Enredados, no se daban cuenta de que el tiempo corría. Una sabana y una persiana les tapaba la luz del sol. O tal vez la de la luna. Jamás lo supieron.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Bicos.

"Tu pensamiento me puede, tu imagen me supera. Olvídate del mundo, olvídate de todo durante unas horas, y ven conmigo a vivir. A bailar. A hacer que cada centímetro entre tu piel y la mía duela menos. A calcar tu silueta en la cama. Déjalo todo, déjalo, que yo por ti dejo hasta el cielo partido en dos."